Todo será para que Den Testimonio

Jesús hablaba a sus discípulos acerca de su venida: «Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes; se verán también fenómenos aterradores y grandes señales en cielo. Pero antes de todo eso, los detendrán, los perseguirán, los entregarán a las sinagogas y serán encarcelados; los llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi NOMBRE, y esto les sucederá para que puedan dar testimonio de mí.

Tengan bien presente que no deberán preparar su defensa, porque yo mismo les daré una elocuencia y una sabiduría que ninguno de sus adversarios podrá resistir ni contradecir.

Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán. Serán odiados por todos a causa de mi Nombre. Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza. Gracias a la paciencia salvarán sus vidas» (Lc 21,10-19).

Lucas sabe que los discípulos de Jesús habían comenzado a ser identificados en la sociedad por su fe en el Ungido (gr. Khristos) de Dios:

«Fue en Antioquía, donde por primera vez los discípulos recibieron el NOMBRE de «cristianos» (Hech 11,26).
«Agripa contestó a Pablo: «¡Un poco más, y me convences que me haga cristiano!» (Hech 26,28).
«Si sufre por ser cristiano, que no se avergüence y glorifique a Dios por llevar ese NOMBRE» (1 Pe 4,16).
Cristiano es el modo con que se comienza a llamar en lengua griega a los discípulos. Significaría algo así como «mesianistas». Es una designación exterior, tal vez despectiva, que en todo el Nuevo Testamento aparece sólo 3 veces, siempre en labios de no creyentes. Cuando la carta 1 Pe 4,16 exhorta a no avergonzarse, está asumiendo con orgullo un nombre aplicado por la sociedad hostil.

Además, como primer biógrafo de los apóstoles, Lucas conoce el desenlace de sus vidas. Sabe, entonces, que el TESTIMONIO (martyrion) tiene un costo alto. Sin embargo, las últimas palabras de su obra no se detienen en describir el suplicio de Pablo, sino el cumplimiento de su misión:

«serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra» (Hech 1,8).
«Pablo vivió dos años enteros por sus propios medios, recibiendo a todos los que querían verlo, proclamando el Reino de Dios, y enseñando con toda libertad y sin encontrar ningún obstáculo, lo concerniente al Señor Jesucristo» (Hech 28,30-31).
Lucas mira el futuro con serenidad. Conoce las expectativas y ansiedades de los primeros creyentes, que miran al cielo en ausencia de Jesús (Hech 1,6-7). Pero los exhorta a que no se pregunten por la fecha del retorno de Jesús ni por las señales de su llegada.

A Lucas le interesa que los discípulos sean testigos de Jesús hasta los confines de la tierra. Para eso deben tener paciencia en sus sufrimientos y paciencia para «predicar en Nombre de Jesús a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados» (Lc 24,47).